MERRIE MELODIES

Tras la huella de la memoria

“La acumulación, la secuencialidad, la repetición, la serie,

busca transformar el material histórico oculto,

fragmentario o marginal en un hecho físico y espacial”.

 

Ana María Guasch

Al acercarnos a muestras como esta, nosotros como espectadores debemos estar dispuestos a investigar, remover, indagar, examinar, analizar, conocer y reconocer…. situaciones, recuerdos, momentos, escenarios, instantes, estados, realidades y entornos que proporcionaran y generaran un fuerte ejercicio de memoria.

Crear e incentivar memoria puede parecer algo no pretencioso, pero esta búsqueda puede ser difícil y frustrante, ya que a medida del tiempo se pierden instantes que han sido relevantes para crear todo un tipo de relaciones inherentes en la persona que ejerce la memoria misma.

Por un lado, “Inventario” se despliega como una construcción continúa de hechos donde Bianchi se involucra de forma activa, su imagen y su escenario, se mezclan para recrear situaciones a través de la historia, el objeto y su significado.

Nos introducimos en un contexto ajeno a través de una mirada consciente por parte de la artista, una mirada llena de sutileza, una mirada que fue capaz de ingresar en un mundo cargado de fantasía, un mundo que se nos abre por medio de la realidad y su ilusión; aquí la obra nos mira, y es en ese cruce de miradas  donde el arte tiene su valor. El ojo del otro se combina con nuestro ojo para dar plena credibilidad al hecho de que formamos parte del mundo visible”.[1]

 “Te pum bajá”, nos inmersa dentro de esa dualidad que nos compromete como seres humanos, la que nos hace ser lo que somos a partir de recortes del pasado. Es una visión particular de la artista hacia un desciframiento individual a partir de la lúdica. Nos muestra el espejismo del objeto, aquel que crea y desdibuja, objeto pueril de doble filo.

En algún momento Freire escribió  “antes de aprender cómo leer palabras, uno debería aprender a leer el mundo”, y es aquí donde nos encontramos en medio de un re-descubrimiento. La artista y su obra realizan el papel que les compete, ir tras lo desconocido, explorar lo que se niega a olvidar.

Esta muestra es un fuerte deseo de manifestación por parte del objeto interior y su existencia, ese objeto que se niega a ser parte de un mundo mediatizado y banal, ese objeto que se deja ver pero no se revela por completo, objeto que guarda un secreto.

Estos momentos y su estética, nos proponen no olvidarnos por completo de los rituales que componen nuestra vida, los rituales y sus usos. Estos momentos nos acercan a interpretar nuestros entornos más inmediatos, hacerlos nuestros y pertenecer a ellos.


[1] John Berger, Modos de ver.

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